sábado, 31 de diciembre de 2011

El día que perdí mi olor.

Tropecé mientras iba a allí,
y allí era el fondo blanco,
el fondo blanco donde sonaba
la música que decía
como caía la nieve.

Era el día más frío del año,
un día del que me habían advertido
que no me dejaría salir.
La frontera esa esa pequeña luz,
una pequeña e insignificante luz
al final del camino.
O eso me han dicho.

No puedo ya moverme.
He perdido el tacto, y no siento como el viento me roza.
He perdido el oído, y sólo oigo en el fondo la música.
Ya no puedo ver, y sigo buscando una luz.
Hoy he perdido mi olor. Y no podrás encontrarme.

Soy como un muñeco de nieve.
En medio de todos, pero junto a nadie.
Los brazos abiertos, pero pueden derrumbarme
si se acercan a mi lado.
Sólo miro al fondo, a ver si aparece algo.
Y no huelo a nada...sólo soy nieve...como la nieve que sigue cayendo
y tapándolo todo.

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