viernes, 30 de septiembre de 2011

Soy luz y sombra



Mi sombra aguanta lo inaguantable,

Lo que ves al día no soy yo.

Lo que ves a la luz es lo que

querríamos que fuera,

Lo que querría ver

si no me quemara el sol.


Mi sombra se ha hecho persona

en los momentos que no miras.

Cuando no me miras a los ojos,

te gritan arrojados y sinceros

lo que en la luz no puedo.


Mi sombra se convertirá en la prisión

desde la que me salvaré de ti.

Estaré salvado en el instante

en que no necesite la luz

para verte aquí.


Carla

Paró en ese instante,

Cerró los ojos,

Y se dio cuenta que estaba perdida.


Carla se levanta,

Y camina,

Dormida hasta el espejo empañado de lágrimas

Donde mira su sombra.

Levanta la mano y toca su cara,

Intentando juntar piel con piel

Y separar palabras de sentimientos.

Busca con la mirada el hálito

Que le haga volver a la realidad.

Pero por ahora solo vuela,

Sin polvos de hadas ni recuerdos felices,

Llevando la luna en las heridas

Por donde sangra la esencia.

Que ya no sabe quién es

Que ya no sabe quien será.

Solo avanza lanzándose a las nubes

Buscando su reflejo en las estrellas

Para poder volver a casa.


Y, en ese instante,

Frente al espejo,

Cerró los ojos.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Los niños perdidos


Javier va por el camino que le lleva al rincón

de los objetos perdidos, de la vista cansada

de aislarse en un cúmulo de niebla imposible

que se le cuela en las venas, y le hiela los huesos.

Nunca el verano había sido tan frío.

Javier la mira y se siente el muñeco más olvidado del mundo.


Lucía coge el coche y, manos al volante, todo conduce

menos ella, que está en el mar.

En la playa donde se quiso ahogar por no poder aguantar

La vista de algo tan infinito y tan imposible, algo

que sólo se compara al momento en que él desapareció.

Lucía mira al frente y no puede evitar quererse estrellar.


Miquel merodea por las aceras del centro, entre edificios

sin vida, carteles perdidos, y un flujo caminante

sin destino, sin llevarle a él consigo, sin dar pistas

De dónde va, de qué va a hacer, ni una palabra que entienda.

Miquel busca entre la gente a quien no se atrevió a irse con él.


Carla se despierta, pero no se levanta. Tiene mucho que hacer,

como todos los humanos, pero ella hoy no se siente como tal.

Hoy ha abierto los ojos, y no sabía qué mirar.

Ha querido levantar los brazos, pero no sabía qué coger.

Carla se toca la cara con las manos, y no sabe ya quién es.


Me quedé perdido en ese momento. Sentía como si no reconociera nada;

el mundo cambió de cara de la noche a la mañana, y yo tuve que correr

tan lejos que él no me reconociera, pero yo tampoco le reconocería.

Corrí tanto que ya no sé cómo volver. Corrí tanto que ya no sé hacia dónde ir.

Paré en ese instante,

cerré los ojos,

y me di cuenta que estaba perdido.